“Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer. El semáforo había cambiado de color, algunos transeúntes curiosos se acercaban al grupo, y los conductores, allá atrás, que no sabían lo que estaba ocurriendo, protestaban contra lo que creían un accidente de tráfico vulgar, un faro roto, un guardabarros abollado, nada que justificara tanta confusión. Llamen a la policía, gritaban, saquen eso de ahí. El ciego imploraba, Por favor, que alguien me lleve a casa.”
Este es uno de los primeros párrafos de la novela 'Ensayo sobre la ceguera' de José Saramago. Un conductor que había parado el coche frente al semáforo en rojo se queda ciego. La gente que se acerca a ayudar al conductor se va quedando ciega, una epidemia de “ceguera blanca” se extiende por la ciudad. El gobierno se ve obligado a aislar a los enfermos. Los personajes sin nombre y sin vista van sacando al exterior lo peor de sí mismos. Sólo hay un personaje, una mujer, que no se queda ciega, y que tiene el comportamiento más positivo de todos los personajes.
Desconozco si el escritor portugués ya residía en Canarias cuando escribió esta novela, lo que sí sabemos es que cuando la editó Alfaguara en 1998 ya había nacido Coalición Canaria y se había producido su feliz matrimonio con el Partido Popular. Desde entonces hemos ido sufriendo gobiernos con las mismas siglas y diferentes personas expertas en aprobar leyes que incumplen. Sólo respetan la Ley de Murphy, están dispuestos a hacer lo que sea para que vayamos a peor. A peor (nosotros) la mejoría de ellos, claro.
Pero hay que reconocer que el dúo del Mencey Paulino y su sumiso escudero PP Manolo está superando todos los límites. Estábamos vacunados contra los venenos anteriores: Icfem, Tindaya, Tebeto, Góndola… Pero lo que no estaba previsto es que un gobierno que se dice democrático pretenda que una epidemia de ceguera blanca como la que cuenta Saramago en su novela se extienda entre toda la población. Con el reparto de licencias TDT que los tribunales consideran ilegales pretenden que nos quedemos mudos, con el ruido que montan con sus rebeliones por las maletas, las borrascas y los telescopios pretenden que nos quedemos sordos, y ahora con la negativa a informar en el Parlamento sobre el uso de helicópteros de emergencias o la condonación de sanciones a empresas que no respetan a los consumidores, lo que pretenden es que todos seamos ciegos y no podamos ser testigos de sus políticas contrarias a los intereses de la gente.
Hace unas semanas el Mencey Paulino dijo a los periodistas que él usaba el helicóptero para viajar entre las islas para defender “el interés general de los canarios”. Lo dijo y se quedó tan pancho. Nadie le preguntó si interés general era invitar a las 8.30 a unos cafés y croasanes a los directores de mediosen Tenerife, para hablar una hora y no aportar ni un titular periódistico, y luego montarse en un helicóptero de emergencias para estar a las 11.30 inaugurando una escuela de San Juan De Dios en Gran Canaria. Hace tiempo el PSOE le preguntó a Rivero por sus viajes en helicóptero. El presidente tenía una oportunidad maravillosa de explicarnos en el Parlamento, delante de diputados y periodistas, esos viajes en un helicóptero de emergencias que obedecen al interés general de los canarios. Pero dice Ruano que no pueden explicar los viajes porque eso afecta a la seguridad del presidente. ¿A qué seguridad?¿A su integridad física o a la seguridad de su imagen? Porque se trataba de hablar de los viajes ya realizados. Además si le acompaña algún policía no hace falta dar su nombre.
Tampoco quieren informar de la acumulación de expedientes sancionadores que se están caducando sin que la Dirección de Consumo del gobierno canario haga algo para cobrarlos. Las beneficiadas son empresas muy importantes, con mucho poder de presión política. Parece que en la época del hermanísimo Luis Soria (el del Spar, ¿se acuerdan?) se batieron todos los records de expedientes paralizados. El trabajo de los inspectores (funcionarios que abrieron los expedientes porque no estaban de baja en la playa) y las denuncias de los consumidores a la basura para beneficiar a importantes empresas. El PSOE pidió al gobierno información, y desde la consejería le dieron a los diputados la dirección de la sede de la consejería “vaya y pregúntele usted a los funcionarios”, respondieron al grupo mayoritario en el Parlamento. Otra negativa a informar se produjo en la Comisión de Seguimiento de la Contratación, allí UGT y CCOO pidieron al gobierno los informes sobre qué empresas están realizando contratos irregulares, el ejecutivo se negó a darle los datos.
Lo dicho. El gobierno del Mencey Paulino y su sumiso escudero PP Manolo nos quiere ciegos, no quiere testigos de sus tropelías. Desprecian al Parlamento. No responden a las preguntas de la oposición. No renuevan los órganos de control al gobierno. Tiran a la basura las iniciativas legislativas populares. Ignoran a la comunidad científica. La epidemia de la ceguera blanca se extiende entre la población. Pero la consejera de Sanidad Mercedes Roldós no moverá un dedo para combatirla, porque en este caso no compensa dar el negocio de las vacunas a la sanidad privada, el gran negocio de este gobierno es que todos nos quedemos ciegos.
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Que se acabe la mierda de privilegios entre Funcatra y todas las colegas que por la cara allí quieran entrar.
Pues, la llevan clara estos pseudopolíticos/as, si se piensan que el 80% de la población canaria nos vamos a quedar en casa cuando sean los próximos comicios electorales. Lucidez la de vd, ceguera la de ellos. Más que nada porque el segundo ensayo de Saramago es el de la lucidez y, por supuesto, que si quieren dejarnos mudos, ciegos. Me apunto al aullemos dijo el perro. Salud.
Nos quieren mal y por eso mismo los canarios no levantamos cabeza. Lo único que ofrecen es pan para hoy y hambre para mañana. ¡ Maldito Mencey de pacotilla !....
Estimado paisano. Nos kieren ciegos, sordos y mudos, y si fuera posible autístas Dice el "dicho popular" "tenemos lo ke nos merecemos" auke parezca fuerte, es la cruda realidad de un archipiélago, ke nunca debió ser autonomía, ke con los Cabildos nos valíamos, y en eso le doy la razón a Bono (Presidente del Congreso). El Paulinato y Soriasis pepera, ha engordado la admon. hasta límites insospechados. En cuaquier "cubil" administrativo hay un "ciervo" servidor de los intereses "palaciegos". ¿Cree Vd que con esos mimbres, se puede hacer un buen cesto?. Rotundamente no. Y lo estamos padeciendo.
El artículo, como siempre, muy bueno. Por cierto, en la novela, la única que conserva la vista es una mujer.... precisamente por ser mujer.... no quiero desvelar lo que sigue.. Gracias por estar ahí.
Yo hace tiempo que me mude a Australia( el pais ,claro), no podia más................