Porque resististe hasta el final. Porque no te rendiste. Porque cuando te echaron de tu tierra y no te dejaban entrar en tu casa, nos entregaste todo lo que traías en tu equipaje: tus sonrisas, tus palabras, tus fuerzas, tus comidas, tu valentía. Porque llegaste a ofrecer tu vida, porque no estabas dispuesta a vender tu dignidad, ni a alquilarla, ni a dejarla como préstamo. No. Aguantaste la dignidad hasta el último minuto.
Por despertarnos las conciencias. Por sacarnos de nuestras casas. Por hacernos hablar de los derechos humanos, de los pueblos oprimidos, de las monarquías medievales, de los chantajes de Estado. Por ponerle rostro, ojos, manos, cuerpo, voz a un pueblo que querían enterrar bajo las arenas del desierto.
Por convertir el cuarto de maletas de un aeropuerto en el lugar de encuentro de decenas de corazones solidarios. Por destaparnos la auténtica cara de una monarquía que se disfraza de democracia. Por demostrar que al final la verdad siempre sale, que la mentira tiene las patas cortas aunque venga de la boca de un Ministro de Exteriores o de un cónsul que traicionó a su tierra. Por ayudarnos a descubrir la indignidad de los traidores a su propio pueblo.
Por demostrarnos que luchar por la justicia vale la pena. Por enseñarnos que los Estados armados hasta los dientes no siempre se salen con la suya, y que también pueden perder la batalla los cómplices de esos estados, los que les venden las armas y les brindan tratados de amistad. Por demostrar que la coherencia y la claridad de una sola mujer puede vencer a la fuerza de la falsedad de las diplomacias, a la violencia de las fronteras, a las decisiones injustas e ilegales de un gobierno déspota, a las cobardías de las mayorías parlamentarias, a las silenciosas complicidades de las monarquías hermanas.
Porque, esta vez, gracias a tu lucha, frente a las razones de Estado ganaron los corazones de los pueblos. Porque frente a la opinión publicada ganó la pública y masiva solidaridad.
Porque en estos 32 días nos diste tanto, nos enseñaste tanto, nos emocionaste tanto… Gracias, muchas gracias, Aminatu Haidar.
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La verdad que tienes toda la razón, me ha encantado tu artículo. Aminettou nos ha dado una gran lección de lo que es la dignidad y eso es lo único que ningun estado puede pisotearnos. Muchas gracias Aminetttou por enseñarnos que la lucha se consigue pacíficamente, siempre estaremos a tu lado porque siempre has demostrado estar en el lado de la razón, de la justicia, de los derechos humanos..., Nunca me cansaré de darte las gracias por quitarnos las vendas de los ojos. GRACIAS
Para Lanzarote: ¿Cuándo visitaste Tinduf? ¿Has visto alguna puñetera vez un campo de refugiados ? ¿Sabes a qué huele? A miseria, a pobreza, a desesperación, a soledad...¿qué sabes tú de eso? He participado en las vacaciones de verano de los niñ@s saharahuis, y de esclavitud nada ¿cómo se puede inventar una mentira así? Qué pena que "lumbreras" como estas ( que no da la cara con su nombre) no sean aprovechadas para mandarlas a trabajar a Marruecos. Claro que hemos vivido treinta y dos días de angustia...quizá la única verdad que dice este "extremo derecho".
Agradecimiento, con una gran dosis de olvidos u omisiones, Aminatou, nuca ha denunciado, que los derechos humanos no se respetan por el polisario en los campos de Tinduf, con denuncias internacionales por propios saharauis. Ni tampoco dice nada de las niñas esclavas. Aminatou Haidar, ha puesto en peligro nuestra buenas relaciones de paz con Maruecos, al utilizar y aprovecharse de nuestra isla, tan próxima al continente y que ya ha sufrido las consecuencias del fanatismo cruel de los del frente polisario. Un triunfo para ella, y un respiro para los canarios que hemos vivido 32 días de angustia,