El triunfo personal de Aminatou Haidar superando las zancadillas de dos estados, Marruecos y España, no debe servir de orejeras para no ver la necesidad ineludible de la reivindicación vital de la celebración del referéndum en el Sahara Occidental. Las concesiones de España en el tramo final de las negociaciones para la vuelta de Aminatu a su casa de El Aaiún han sido, cuando menos, desafortunadas. El Gobierno español emitió un comunicado en el que se afirma que “constata que la ley marroquí se aplica en el territorio del Sahara Occidental”. Una ley terrorista, que ahora mismo tiene a El Aaiún convertido en una cárcel colectiva, y la casa de Aminatou en el barrio de Casa Piedra rodeada constantemente por la policía y el ejército marroquí. Una ley que infunde el terror, la represión y el asesinato en el Sahara Occidental. Pero el sacrificio de Aminatou Haidar no puede ni debe caer en el vacio, y la celebración del referéndum debe ser la exigencia constante y un clamor que llegue a la ONU, que a fin de cuentas es la gran culpable del estancamiento de este grave problema internacional.
El sacrificio personal de Aminatou Haidar ha servido para una derrota mediática de Marruecos de proporciones incalculables, y aunque los políticos españoles siguen con el reloj parado en 1975 en el tratamiento del Sahara Occidental, una buena parte de la ciudadanía si que ha cambiado de actitud por una reacción natural de solidaridad con la señora Haidar y con el pueblo saharaui. Más de un adolescente canario, y de toda España, le habrá preguntado estos días a sus padres que es eso del Sahara Occidental, que es eso del Frente Polisario. Una mujer firme y valerosa ha puesto patas arribas muchos conceptos dormidos para la gran mayoría silenciosa, y ha puesto de manifiestó una vez más que la transición española tuvo muchos puntos negros, y entre ellos una fraudulenta descolonización del Sahara.
Cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero “constata que la ley marroquí se aplica en el territorio del Sahara Occidental”, hay que recordarle que la ONU no reconoce los acuerdos tripartitos de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, y que en 2002 el organismo internacional dictaminó que los acuerdos de Madrid no han transferido la soberanía del Sahara Occidental ni han otorgado a ninguno de los firmantes el estatus de potencia administradora, estatus que Españá no puede transferir a Marruecos unilateralmente. Como dato significativo hay que recordar al Gobierno español que la responsabilidad de salvamento en aguas del Sahara no corresponde a Marruecos, sino que sigue siendo España la responsable según la Organización Marítima Internacional.
El sacrificio de Aminatou a nivel personal no debe caer en el olvido. Estamos seguro que la propia Aminatou Haidar con próximas iniciativas no lo va a permitir.
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Muy bien dicho. Sr. González Morera. Estemos atentos para apoyar las iniciativas que correspondan. Un saludo. Ahul.