Lo primero que hay que reconocer es el trabajo de la Asociación de Afectados por el accidente del JK 5022. Hasta ahora su aparición en los medios de comunicación ha servido para no nos olvidemos de la tremenda tragedia ocurrida hace dos años y para exigir que se llegue hasta el final y que se tomen medidas en la seguridad aérea que eviten nuevos accidentes.
Ese es su papel y lo han hecho muy bien. Pero el nuevo objetivo que se propusieron desde la asociación era muy complicado. Pedirle a los canarios que un miércoles por la noche no vean Telecinco es como prohibirles a los niños que coman golosinas. Somos lo que somos y quizá algún día podremos cambiar, pero hasta la fecha Telecinco sigue siendo la cadena que más se ve en las islas y supongo que este miércoles la televisión de Fuencarral volvió a conquistar el mando a distancia en las islas con sus Mujeres y Hombres, su Sálvame y su Pasapalabra (y espérate que llegue Ana Rosa el lunes que viene). Por eso el objetivo de la asociación de víctimas me sonó a aquel lema “seamos realistas, pidamos lo imposible” de los jóvenes de mayo del 68 parisino.
Confieso que anoche estuve viendo el primer capítulo de la miniserie de Telecinco. No fue por llevarle la contraria a nadie, ni por buscar el fracaso de la campaña de la asociación de víctimas. Mi televisión no tiene ningún aparato de Sofres-Kantarmedia así que mis gustos no influyen en sus estadísticas. No venían las musas para inspirarme el artículo de hoy así trinqué el mando a distancia y en uno de esos momentos del zapping me encontré con una serie policial típica norteamericana pero con actores españoles. Me pregunté ¿qué es esto? Y a los pocos minutos me di cuenta de que era la serie que se hizo famosa antes de emitirla.
Entiendo el argumento esgrimido por la asociación: las investigaciones no han terminado y no quieren un juicio paralelo. Pero ese argumento habría que aplicarlo entonces a todos los programas informativos que han ido emitido hasta la fecha, en los que se ha hablado de las causas. El programa de anoche fue el típico capítulo de las series policiacas norteamericanas, por su estética, sus colores, el desarrollo de los argumentos… En televisión está todo inventado.
Por lo menos en el capítulo de anoche los protagonistas fueron los investigadores y el personal del aeropuerto. Las víctimas salían poco, así que no fue un espectáculo de sangre y muerte. No sé lo que ocurrirá en el segundo capítulo, a estas alturas no voy a convertirme en defensor de Telecinco. He escrito mil veces sobre la programación de esta cadena, y he mostrado mi desprecio por sus programas de vísceras (llamados de corazón), su pornografía sentimental en relación a diferentes tragedias. En ninguna de esas ocasiones he visto a partidos políticos o cargos públicos abrir la boquita. Al contrario, cada vez que va por Madrid en asiento de primera clase pagado por nosotros, nuestro inmerecido vicepresidente PP Manolo manda recados al equipo de Ana Rosa para que lo entreviste, y en ese programa lo hemos visto unas cuantas veces, con esa felicidad que no puede esconder cuando se siente mirado por los seguidores de Ana Rosa.
Por eso todo este apoyo de partidos políticos y de cargos públicos a la campaña de la asociación de víctimas del JK 5042 me suena a cinismo. En Canarias se produce telebasura con dinero público. Tragedias como las del caso Aitana o la desaparición de dos niños han sido utilizadas para buscar audiencia en la televisión pública isleña o para captar unos votos desde una inútil comisión del parlamento canario. La ley de la Televisión Canaria contempla la creación de una consejo audiovisual para que los representes sociales opinen sobre los contenidos de su programación y después de una década sigue sin crearse ese consejo. Que hablen los portavoces de la asociación de víctimas, que boicoteen a Telecinco si les apetece, pero los dirigentes políticos que patrocinan los programas de telebasura en las islas que se callen la boquita, o que empiecen de una vez a limpiar la mierda que tenemos en casa.
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Pues a cumplir la pena. Y la pena por verla será de un "Padrenuestro y cuatro Ave Marias". A ver si así se arrepiente verdaderamente D. Juan de ése pecado. Aunque pensandolo bien, y visto que la vió, supongo, que con fines informativos, le perdono las cuatro Ave Marias, y con el Padrenuestro va servido. Palabra de Dios. Y no vuelva a cometer éste pecado de ver a la pecaminosa Telecinco.
Me parece que para un periodista era casi obligatorio ver la serie de Telecinco, sin que tenga que pedir perdón por ello, pero en cualquier caso es un ejercicio de libertad, por parte de Telecinco emitirla y por parte de los espectadores verla o no verla. Yo soy de los que no la vi, pero no lo hice por la serie en si, si no por que nunca conecto esa cadena, al igual que no lo hago con "La nuestra" , ni Antena 3, la única cadena generalista que suelo ver es TVE y ahora con la TDT, CNN-Plus. El ver o no, televisión es un ejercicio más, de los más fáciles de ejecutar, de esa libertad individual a la que tanto se recurre y que, por muchos tan poco se ejerce, la televisión puede ser, de hecho lo es, un muy buen medio de información, pero hay que verla con sentido crítico, si se carece de él te puede alienar, embrutecer, domesticar. Es lo que hacen, en mi opinión Telecinco y "La nuestra" fundamentalmente, por eso me niego a verlas, pongan lo que pongan, paso de ellas. Habitualmente recurro a Digital Plus, me cuesta un dinerillo, pero puedo elegir a mi gusto, siempre encuentro algo interesante, cine, deportes, documentales, debates, música (Mezzo es una maravilla).
Decir que veo televisión sería, casi, exagerar. Decir que la veo después de las nueve de la noche es, seguro, faltar a la verdad. Creo recordar que la última vez que vi algo en telecinco fue cuando, en casa, me dijeron que "Ana Rosa" decía: -"Son las...., una hora menos en Canarias". Le puse un correo muy cariñoso (con perdón) pidiéndole que corriegiese la forma de señalar. Estuvo tres días (lo sé por confesión de una persona de la familia) utilizando a su ayudante para decirlo correctamente. Al cuarto, se cansó de hacer el paripé y volvió a intervenir personalmente en la comunicación de la hora y.... la cagó (con perdón redoblado). Anoche pensaba ver el primer capítulo de la microserie. Me entretuve viendo hata el 3 a 1 (rompí con la norma horaria) y me retiré a mis aposentos. Pena porque me perdí dos goles del equipo grancanario. Ello me salvó de ver telecinco. Hoy me comunica don Carlos que la tal llama "Las Palmas" no sólo al aeropuerto sino también a la isla. Acerté no viendo la serie. Al menos dormí tranquilo. Desde Gran Canaria, un saludo para tod@s. Ahul.