Es curioso observar lo que ocurre en Telde. Por primera vez en muchos años, el PSC toca poder y ocupa concejalías influyentes, como Urbanismo. Pero, paralelamente, el partido se divide en dos y el grupo municipal de concejales actúa de igual manera. La polémica con la concejal Teresa García y el punto crítico adoptado por Daniel Halabby tienen al PSC metido casi permanentemente en un sinvivir. Pero, curiosamente, hay unanimidad a la hora de respaldar a José Miguel Pérez, lo que convierte en extravagante la lista alternativa de Halabby para el congreso regional. Él se defiende diciendo que está en su derecho y que ha dado un paso al frente para que se le escuche en una agrupación local donde se le ningunea permanentemente. Lo tratan como si fuera invisible, y asegura que le pidieron que se retirara so pena de no contar con él en 2011. Pero él ha seguido adelante y ahora está pendiente de que la Ejecutiva Regional se pronuncie sobre su impugnación de los resultados de este miércoles.
Si desea acceder a los contenidos exclusivos de CANARIASAHORA PREMIUM, suscríbase al Club de Lectores y disfrute de sus ventajas.
Acceda con su usuario y contraseña y publique su comentario en esta noticia.
Cierto que la C.E.F. ha dado redacción ambigüa al art. de los Estatutos que hacen ref a la asignación de representantes, que es el caso de Telde, con 3. Pero el mal es endémico, cada vez que se toca poder o desde la oposición se colabora en construir el municipio, la militancia cruxifica materialmente a los concejales. Y cuando se toca poder, sin tener pajolera idea de política, y nos convertimos en tecnócratas con buena remuneración, las alfacas salen a relucir. Ahí está la crisis de confianza ciudadana, que sólo ven, el afán de lucro. Y no todos son iguales. Por suerte.
Que se apoye a un mismo candidato desde distintas sensibilidades es un ejemplo de democracia. Se comparte el mismo objetivo desde distintos sectores o frentes. Ojalá como ha pasado en el país vasco en las últimas elecciones, se unan los políticos para buscar lo mejor para los ciudadanos en vez de mirarse el ombligo. Eduardo.